Prensa Libre
Ayer, Fráncfort colapsó porque la invasión de fanáticos de ambos equipos fue increíble, el ambiente en el estadio fue inigualable, pero faltó el gran invitado: el gol, que no se hizo presente porque los rivales se enfrascaron en una interminable sesión de toques y toques que jamás llegaron al daño esperado.
Argentina manejó un perfil bajo, y aunque tuvo desde el inicio del choque a su estrella Lionel Messi, no pudo romper el esquema defensivo de un cuadro holandés muy bien aplicado atrás y que se administró muy bien de cara a su partido de la segunda ronda ante Portugal.
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